El próximo 23 de junio, Reino Unido decidirá si permanece o no en la Unión Europea. Un resultado que favorezca la salida afectará a determinadas compañías: las que más ingresos consiguen en libras o las más expuestas al país parten como las peor posicionadas. IAG no será una de ellas o, al menos, eso se apresuró a asegurar su consejero delegado, el irlandés Willie Walsh.
"Como empresa responsable, hemos realizado una evaluación de los riesgos y, en este momento, concluimos que en caso de que el Reino Unido decida abandonar la Unión Europea, su marcha no tendría un impacto material en el largo plazo en nuestro negocio". Así de contundente se mostró Willie Walsh en la junta general de accionistas celebrada el pasado jueves.




